Blog de RealDreamss

Armando mi sueño, REAL

Hoy es Sábado 10 de febrero, han pasado 334 días.

Eché un vistazo a mi memoria nuevamente, ha estado exenta de tus recuerdos por un tiempo, y es que desde noviembre que la incertidumbre cayó de golpe porque tu ausencia permaneció aún cuando aquel día esperabas ansioso que llegara octubre o si se atrasaba un poco caería en noviembre. He querido remover esos recuerdos porque sigo teniendo esa bonita sensación al cerrar los ojos e imaginar tu sonrisa tímida pero a la vez segura, esa contrariedad de tus aspectos me vuelve loca, tu ternura y tu ardiente mirar. Queda muy poco para volver a verte otra vez, y lo único que pienso cuando imagino ese momento es abrazarte tan fuerte que sientas todo lo que te he extrañado por estos meses que has estado tan lejos; En ese abrazo tan significativo, sé que tu alma y la mía encontrarán una paz única que jamás hemos podido encontrar en ningún sitio con ninguna otra persona, es como si de pronto nuestras almas hayan encontrado el lugar al que pertenecen. Sólo ahora me estoy dando cuenta de lo que conlleva esa frase "Alma Gemela", y es que acabo de detenerme a proyectar una imagen con esos conceptos en mi cabeza, es algo magnífico y hermoso. 

La vida es extraña, sé que todo tiene un porqué, que cada persona que se cruza en nuestro camino juega un papel importante, que las casualidades no existen, que todo lo que llega a nuestra vida de alguna forma es fruto de uno mismo y de lo que esta proyectando y entregando al mundo. Todo se devuelve, todo fluye, todo es energía, sólo hay que entender como las leyes de la naturaleza están funcionando para que uno pueda entrar en sintonía, el universo puede conspirar a nuestro favor, el mundo es una gran masa de energía que podemos pedir lo que nos plazca y todo será concebido. ¿En cuánto tiempo? Es relativo, pero de que se cumple, así lo hace. Y estará limitado por el deseo propio, por la creencia innegable, por la GRAN fe que existe en tu GRAN corazón. Así que...¡Manos a la obra!

Recibí un mensaje tuyo que me dejó con la boca abierta, era un mensaje de audio que tenía 26 segundos de tiempo. Quiero decir que cuando tomé mi celular y vi en la pantalla tu nombre, me he quedado impresionada. Espere unos minutos inquieta observando el móvil, hasta que me di el coraje de abrir la pestaña de la conversación y hacer clic en el audio. Tu voz es como una hermosa melodía que hacían cosquillas en mis oídos, al escucharte mi corazón se aceleró un poco, me dieron un par de punzadas en el estómago y la cabeza rápidamente se puso muy caliente, pero estaba muy contenta y suspiraba cada 5 segundos. Volví a oír el audio unas 30 veces, para entender bien el mensaje y que no se me escapara detalle alguno, me dices que estas acá en Chile, que me quieres ver, y que ojala sea hoy mismo. 

Empecé a pensar que ropa debía vestir, que zapatos eran los más bonitos, que si debía llevar lentes o estaba bien sin ellos ¡Qué nervios! Han pasado 11 meses, ¿Qué se supone tengo que hablar cuando lo vea? Ni idea, pero sólo pensaba en ir y verlo a los ojos, ni siquiera estaba dimensionando mis emociones en ese minuto, tampoco quería poner a analizar si estaba nerviosa, ansiosa, o lo que sea, porque entonces sería una autogestión complicada, simplemente puse mi mente en blanco y salí de mi casa, rumbo a su departamento.

121 A, Entré, subí el ascensor y llegué a la puerta, tal como las 2 o 3 veces anteriores que había estado allí demoraba en golpear, me quedaba detenida escuchando algún ruido para poder imaginar que es lo que estaba haciendo primero en ese momento. Luego, esperaba unos 10 segundo y tocaba con unos golpecitos suaves, que eran suficientes para que él oyera que estaban llamando. Sentí unos pasos que venían hacia la puerta y que se detuvieron justo al llegar a centímetros de ella, me estaban temblando las piernas y tenía la impresión como unas cuantas hormigas se me habían subido hasta el torso, porque me cosquilleaba hasta el pecho. Por fin se movió la manilla, la puerta se deslizó hacia atrás y yo quedé embobada con esa silueta tan fenomenal, su anatomía era como ver un angel, su mirada me atravesaba por completo y yo quedé sin habla contemplando su belleza sin igual. 

Me acerqué a saludarlo y cuando estaba a muy pocos centímetros de distancia, sentía esa energía poderosa, era como un imán extraordinario, así que mi cuerpo sólo respondió a las leyes de la naturaleza y se aferró a la atracción espontánea que se produjo en aquel momento. Permanecimos mucho tiempo entrelazados en esa unión celestial, estaba inmensamente cómoda, en silencio, sin más. 

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